Pequeña valoracion del festival 2013, las obras y los públicos

En sí mismo el Festival de Agitación Escénica Decorrido 2013 puede considerarse un gigante espectáculo de espectáculos, que ha agitado el panorama artístico local. Ha contado con 5 sedes y 13 escenarios, con 40 horas de programación en 4 días, acogiendo un total de 50 obras. Todo ello junto con un público que ha llenado el 94% del aforo, en constante movilidad, de escenario en escenario y de sede en sede.

Desde hace aproximadamente 5 años, los artistas más desprotegidos se encuentran en una caída libre sin paracaídas de empleo y de producción. Dentro de este contexto de crisis, los 5 espacios del festival decorrido, dedicados a la expresión artística de base y alternativa de forma independiente, deciden generar un proyecto de cooperación en red para agitar el panorama local y nacional de las artes escénicas, entendiendo además que sobre un escenario pueden aparecer otras disciplinas artísticas como las artes visuales, el arte sonoro, la performance, la poesía…

Era necesario pues, encontrar una fórmula desde las iniciativas privadas que lograra reactivar, o agitar la situación, que cambiara las reglas del juego, y sobre todo diera un “empujón” a los más desprotegidos actualmente, como son los laboratorios, los trabajos experimentales, los pequeños formatos, las creaciones poéticas, los más jóvenes, etc, etc…

Ante este contexto, la solución era sencilla, al menos ahora a posteriori: crear un festival  que acogiera un número alto de obras para estimular la presencia del público, y convencerle de la necesidad de la expresión artística en cualquier sociedad que se precie y respete. Además y para profundizar aún más, decidimos direccionar el festival hacia la idea de que las propuestas estuvieran comprometidas, con la contemporaneidad y la producción de discursos que ofrecieran debates y soluciones a los nuevos retos de la sociedad. Así es como se conformó la fórmula Decorrido; un gran maratón con el objetivo de agitar los públicos y reactivar positivamente a los artistas.

Una vez que recibimos las más de 70 inscripciones de todos los rincones del país, nos pusimos a diseñar el festival de una forma creativa como no podía ser de otra manera: empezaríamos jueves y terminaríamos el domingo, acogiendo un total de 6 sesiones maratonianos de entre 5 y 8 horas de duración. Esto significaba que nuestro público entraría dentro de un gigante espectáculo artístico de 40 horas.

Uno de los puntos clave del éxito del festival y para que la agitación de los artistas y los públicos pudiera suceder, fue apostar por el pequeño formato, nuestro “CortoRecorrido” y “MedioRecorrido”, que no sólo se refiere a la duración; sino también a la producción Low Cost en sentido positivo; a los medios técnicos básicos; y a los montajes simplificados. Se facilitaría de este modo la producción de un número mayor de obras, que así mismo enriqueciera la mirada de los públicos, y generara una estructura de producción más ligera a los creadores. Así sucedió y podemos valorar ahora que el pequeño formato es en estos momentos una solución para crear eventos con pequeños presupuestos.

Decorrido ha contado con una programa de 50 creaciones de los cuales el 65% han sido locales. De estas 50 obras, un 80% han sido de corto y medio recorrido. Las estéticas o disciplinas lanzadas en la convocatoria se basaron en la diversidad, con el objetivo de que el festival abriera una ventana a todas las formas posibles de creación escénica o presencial que actualmente se están realizando en el panorama nacional. Estas son las disciplinas con las que el festival ha contado: el teatro, la danza contemporánea, la acrobacia circense, la narración oral, la poesía, la performance, el video-arte, el arte sonoro, el teatro de marionetas, el clown, el teatro de sombras, la música, el bufón, la danza butoh, el teatro de los sentidos, el teatro erótico y la improvisación teatral. Hay que apuntar además que el 80% de las propuestas que hemos disfrutado durante Decorrido se conformaban, como era de esperar, de la fusión de varias disciplinas juntas, fueran escénicas o visuales, sonoras o textuales; destacándose entonces una forma de trabajo actual basada en la apertura e intercambio entre las diferentes disciplinas estéticas. Podemos decir, desde la humildad de este festival, que las formas clásicas continúan en este momento en transformación, y que el arte escénico y sus escenarios pueden servir o están sirviendo en estos momentos de vehículo para que este campo de experimentación e intercambio en las artes se produzca.

Por otro lado esta diversidad de estéticas sobre la escena nos ha permitido diseñar el maratón para que los públicos pudieran “resistir con placer” a las largas sesiones. Éstas contarían además con cantinas para que a través de los descansos, los públicos y los artistas pudieran descansar, reponerse con un refresco y un bocata y compartir la experiencia entre todos.

Y una última anotación, que queremos destacar de manera especial, es la presencia relevante de la poesía a lo largo del festival , en todas sus formas de expresión. En este punto deseamos lanzar una pregunta en vez de una valoración: ¿es necesaria la poesía en los momentos de crisis y transformación?, o, ¿es la poesía un vehículo cuando las miradas de una sociedad desean vislumbrar el horizonte?.

Junio 2013,

Joaquín Lisón.

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